jueves, 15 de diciembre de 2011
miércoles, 14 de diciembre de 2011
lunes, 12 de diciembre de 2011
LUNA PARK
Tuve conocimiento de esta película gracias al muy recomendable blog de Carles Viñas, quien en su día me defraudó por sus errores sobre la historia del movimiento ultra en Mallorca en una de sus obras. Algo comprensible, por otro lado, debido a la dificultad para investigarlo por la falta de documentación. Pero bueno, se lo perdoné porque me sacó en una foto a todo color.
La película narra las peripecias de una banda de jóvenes nacionalistas rusos, claramente inspirados en la subcultura de los liuberi, llamada Limpiadores. Limpiadores porque van depurando su ciudad de lo que ellos consideran roña (principalmente rockers y judíos).
Pero ocurre que el líder de la banda, Andrei, no tiene por lo visto una limpieza de sangre total (suele pasar) y descubre que su padre no es el héroe de guerra que le habían contado sino un músico judío enfermizo y vago que se mueve en un ambiente de depravación y degeneración racial y moral, como todos los titiriteros. Y claro, el conflicto de identidad está servido. Y un buen limpiador que se precie debe librar a su nación de todo tipo de suciedad. Aunque sea la paterna.
El argumento se basa en esa contradicción, y de fondo se entreve otra aparente contradicción que creo que es un tema de reflexión interesante, respecto a la idiosincrasia de un inmenso país como Rusia (y todo imperio, en definitiva) y cómo resulta algo paradójico defender la pureza racial al mismo tiempo que la gloria imperial.
La película en general es entretenida, aunque un poco rarilla. Porque es rusa, claro está. La verdad es que la pelea inicial (o batalla, más que pelea) entre los Limpiadores y unos motoristas a lo mad max es espectacular y está muy bien rodada. Destacaría una escena un poco absurda pero que me hace gracia, cuando en una crisis nerviosa a Andrei le da un majaruco en el metro y le da por sacar los huevos que lleva en una bolsa, que salen rodando por el suelo del vagón, y uno de los pasajeros va cogiendo algunos huevos como quien no quiere la cosa. El hombre, al menos, comería tortilla esa noche. La atmósfera es oscura y sucia, muy sucia. Y el wagneriano final con toques a lo Schwarzenegger resulta un poco ridículo, pero en general, la película se deja ver y ya os digo que a mí me entretuvo. No está mal. Aunque fue una suerte haberla visto con subtitulos en inglés, porque si no, no me hubiera enterado de nada.
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domingo, 11 de diciembre de 2011
LOS SAPEURS
No es por ponernos medallas, pero cuando en reputados blogs casualísticos se comenzó a hablar de la SAPE y los sapeurs, nosotros ya lo habíamos hecho en nuestro fanzine BUS69, precursor de este humilde blog (¡joder, cómo pasa el tiempo!). Aquí os traemos un artículo de hace algunos años aparecido en un suplemento dominical.
Y así los veía el genial Hergé
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sábado, 10 de diciembre de 2011
jueves, 8 de diciembre de 2011
BRONSON
La historia del preso más famoso de Inglaterra es la historia de un tipo al que le encanta la bulla y al que le chifla la cárcel. Y es que hay gente para todo, no hay que darle más vueltas. Charles Bronson (su nombre de guerra, y nunca mejor dicho lo de "guerra") es carne de presidio y el terror de los carceleros, nació para eso y es feliz siendo así, de modo que ¿para qué reinsertarle? Es una película curiosa y sorprendente, la verdad (aunque con algún toque de Kubrick que he notado hasta yo). Y basada en hechos reales. Lo más gracioso es que el tipo es uno de esos indeseables que acaban por caernos bien, como el cabrón de Alex de "La naranja mecánica", pero a los que preferimos tener lejos, por si acaso. Todo un personaje.
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sábado, 3 de diciembre de 2011
ULTRAS COMO ELEMENTO INTEGRADOR
Cuando a la sociedad se le habla de ultras, la idea es que somos una panda de delincuentes, con graves desarraigos familiares, procedentes de familias desestructuradas, que pagamos nuestras fustraciones dándonos mamporros en un campo de fútbol. Nuestro padre, un borrachin en paro que cuando llega a casa zumbaba a la buena de nuestra madre porque el huevo frito estaba mal hecho. Nuestra madre, alcohólica atiborrada de antidepresivos. Y nuestra hermana, en caso de tenerla, una auténtica zorra que se ventilaba a todo bicho viviente del barrio marginal donde todos hemos crecido. Por no nombrar a nuestro hermano en prisión por pegar tirones a pobres abuelas para pagarse la dosis de caballito sucio. Sí, queridos hermanos ultras, hooligans, casuals, cassuals, hinxas, etc... Ése es el perfil idealizado que tiene la sociedad en general de nosotros. Pero nadie se ha parado a pensar que hacemos una labor social impagable que nadie, nunca, nos ha reconocido.
No, no, amigos, no se me va la pinza. Paso a disertar sobre el tema sin más preámbulos. ¿Quién de vosotros en su etapa escolar no ha tenido en su aula a un gordo, a un gafotas, a un feo, a uno con pocas luces? Yo creo que todos hemos tenido ese perfil de compañero, ése al que siempre iban dirigidas las burlas, ése que cuando te jugabas a piedra, papel y tijera confeccionar el equipo de fútbol en el recreo elegías el último y alguien gritaba: "el puto gordo que se ponga de portero, que de jugador no sirve". Hay que reconocer que los niños en edades tempranas son unos verdaderos cabrones en potencia. Pero llega un día en que el gordo acude a una grada de fútbol de un grupo ultra. Y ¡coño!, nadie repara en él, nadie se mete con su gordura, es uno más. Hasta que alguien se le acerca y trata de venderle un fanzine, una bufanda, etc. El gordo lo compra entusiasmado y vuelve domingo tras domingo, y empieza a hacer sus primeros colegas, participa en tifos,... ¡Y joder, en su primera pelea integradora, resulta que el gordo reparte hostias como panes a lo Bud Spencer y pasa a ser una celebridad! Ya nadie le llama "puto gordo", ni "bola de sebo", ahora le conocerán como "Jabalí", "El Bomba", "King Kong" etc, etc. El muchacho habrá pasado de odiar su vida a desear que llegue el domingo para compartir momentos de gloria y pena junto a sus camaradas, ésos que jamás hicieron de su gordura un defecto, si no una virtud. Y todo esto lo podemos trasladar al gafotas, ya no será más "gafotas", será "El Lupas", "El Mortadelo", "El Urkel",... y así podría pasarme el día. Por eso quiero dedicar este post a todos aquéllos que alguna vez habéis sentido la maldad de los demás y gracias a los fondos de los ultras os sentís uno más de la sociedad. Nuestra sociedad.
PD: prometo que para escribir este post ni he bebido ni he tomado ninguna sustancia estupefaciente.
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