BLOG DEDICADO A JAIME MARTORELL MIR




martes, 8 de junio de 2010

PANINARO (II)

La cultura paninaro en la TV y el cine; globalización y fenómeno juvenil

El fenómeno televisivo y la cultura urbana paninaro fueron de la mano en todo momento. Series de televisión como Drive In, en la que Enzo Braschi daba vida a un personaje de extrema superficialidad, ayudaron a la globalización de una cultura que buscaba sus ídolos en las pantallas de TV.


Como ya apuntamos, la publicidad emergente de los canales de televisión privada y los espacios dedicados a vídeos musicales (directamente importados de Estados Unidos) supusieron una gran plataforma para el desarrollo de la tribu urbana de los paninari. Pero también el cine dio iconos a estos jóvenes. Las sagas de Rambo, Rocky, o la película de Tony Scott Top Gun (interpretada por un jovencísimo Tom Cruise, quien puso de moda las gafas de sol tipo ‘aviador’) gozaron de una gran popularidad entre ellos. Otra película de gran éxito entre la chavalería fue Sposerò Simon Le Bon (Casarse con Simon Le Bon), que narraba las peripecias de una adolescente de 14 años cuyo sueño residía en contraer matrimonio con su ídolo Simon Le Bon, cantante y líder de la banda musical Duran Duran.


El hijo predilecto de la serie Drive In fue el ‘film’ Italian Fast Food (Comida Rápida Italiana), en el cual también participó el ya nombrado actor Enzo Braschi (en el vídeo de más abajo, el de bigote y chupa vaquera) encarnando al líder de una pandilla de paninari que se hacía llamar ‘il gran gallo’ (algo así como ‘el gran chico’). Ambientada en plenos años 80, época de apogeo de la subcultura que andamos tratando, narra las historias que tienen lugar durante un día alrededor de una bocatería típica milanesa. Nos sirve de tal modo para hacernos una idea del ambiente juvenil de por entonces; movidas entre paninari y punks, referencias a los ultras, etc...

Llegados a este punto, es de rigor también comentar la existencia por aquellos años de algunas revistas especializadas dedicadas en exclusiva a los chicos que conformaban el paninaro. La más famosa de todas tenía como título Paninaro, y llegó a distribuir hasta 100.000 copias en el año 1987, ahí es nada.


Extensión hacia otras partes de Italia

La extensión de este movimiento juvenil se hizo patente, primero en toda la ciudad de Milán (donde, a propósito, comenzaron a desarrollar una jerga propia, con términos como ‘gallo’ y expresiones como ‘sparare un paninazzo nel gargarozzo’, cuyo significado es algo así como ‘comerse un bocata con glotonería’) y más tarde por ciudades como Turín, Padua, Bolonia, Verona, Roma, e incluso Nápoles, aunque en cada ciudad el paninaro recibió diversas denominaciones.
Es así que en Roma eran conocidos como tozzi, nombre proveniente del adjetivo inglés ‘tough’, que básicamente significa ‘duro’. Un importante acontecimiento para los tozzi fue la apertura del primer restaurante Mc Donald´s en Italia en el año 1986, situado en la famosa Piazza di Spagna. El atuendo de los tozzi incluía zapatos Timberland, vaqueros Levi´s 501, plumas y gorros tipo ‘watchcap’ de Ciesse, cinturones de cuero El Charro, etc. Los barrios de Parioli y Eur (barrios de la ‘Roma bene’) eran lugares de concentración habitual de estos jóvenes.
En Bolonia, por otra parte, fueron conocidos como zanarini, y en Verona como bandolari; también en Napolés, hacia finales de los 80, cuando en Milán el movimiento estaba en sus últimas, empezaron a surgir como los llamados chiattilli. En Padua solían reunirse en una céntrica paninoteca conocida como ‘Master’, situada en la Piazza Cavour; lo hacían hasta no más de las 6 de la tarde, ya que aquello pertenecía al territorio de los ultras del Calcio Padova, y según testimonios de por entonces, a partir de esa hora daba comienzo el festival de hostias para los panozzi, e incluso alguno dejaba allí sus zapatos y su Moncler.

Paninaro en las gradas de fútbol
 

Si bien no hay demasiado documentado con respecto a la presencia de los paninari en las gradas de los estadios de fútbol, probablemente porque tampoco fueron una cultura excesivamente futbolera, es obvio que las dos grandes curvas de la ciudad de Milán -Curva Nord Inter y Curva Sud AC Milan- albergaron a una buena cantidad de estos durante los años 80, siendo más notable su presencia, según parece, en la Nord interista. Es más; se dice incluso que muchos de los integrantes del mítico grupúsculo Skins Inter fueron, durante los primeros compases de los 80, amantes de la tribu urbana que llevamos ya un rato tratando.
Además, como comentamos ya en su momento, su estilo influyó en cierta manera a los casuals ingleses de aquellos años. El creciente gusto por las firmas italianas y por determinados aspectos del ‘look’ paninaro fue la causa de que los casuals abrieran la puerta a nuevas tendencias y, de tal modo, alcanzaran un nuevo grado de innovación estética, base en la que siempre se sustentó dicha escena.
También existe constancia de tozzi (como ya se ha explicado, equivalente romano de los paninari milaneses) tanto en la Sud romanista como en la Nord laziale, aunque, obviamente, en mucha menor medida de lo que ocurría en la ciudad de Milán.
Ciao!


Mr Nordli

THE KOOKS 06/06/10

Como no tengo cuerpo ni ganas ni inspiración para una crónica decente, hago un corta y pega de la crónica de Diario de Mallorca que creo que es bastante correcta. Sólo añadiré la kilométrica cola que tuvimos que hacer, el cebollón lamentable que me pillé y el ambiente de buen rollo del que pudimos disfrutar.

The Kooks se marcan un grandioso festival
Los británicos abrieron ayer la temporada de conciertos en el Mallorca Rocks Hotel. Más de dos mil personas les acompañaron
M. E. VALLÉS. PALMA. Hay un hotel en la isla que anoche cambió el teclado Casio y al imitador de Stevie Wonder por el rock de The Kooks. En Magaluf se armó una buena, la que prometía el ´sus´ de la primera temporada de conciertos en el Mallorca Rocks Hotel, franquicia del Ibiza Rocks.
La fórmula es nueva en una isla turística en la que a nadie se le había ocurrido antes organizar una gran fiesta en un complejo hotelero. Inaudito pero cierto. Más de 2.000 personas acordonaron la piscina y se encararon al escenario. Otras, los clientes del hotel, usaron los balcones como palcos. Al 90% de la concurrencia, británicos (a gusto en su feudo), el cartel se les ajustó como un guante: dos bandas pujantes en su industria musical (Bombay Bicycle Club y The Kooks) y un discjokey de Radio 1 de la BBC, Zane Lowe, a quien, a pesar de llevar reliquias noventeras en la maleta, muy pocos se lo tuvieron en cuenta. Aquello echaba chispas, pronto sofocadas con vasos de cerveza que iban y venían sobre el público. Pese a ello, imperó el civismo.
Los Bicycle Club estuvieron correctos, pero no entregados. El público tampoco lo estuvo con ellos. Puede que fuera la hora, algo temprana para aplicarse tanto. Fue una delicia el cumplimiento a rajatabla del horario y la organización: te ponían una pulsera de color, te daban una consumición y te explicaban que podías terminar gratis la fiesta en BCM, si ganas te quedaban después de The Kooks. Su líder, Luke Pritchard, salió al escenario con pose desaliñada, a lo Pete Doherty, pero con aspecto más saludable. El movimiento aprendido de Ian Curtis. Buen nivel y desenvoltura en el escenario. Ajustada ejecución de un pop rock comercial –en España no nos lo parece tanto– que fue bailado y cantado.
La inauguración fue sustanciosa, dejó buenas noticias: el año próximo el cartel de Eivissa (más potente) se repetirá en Mallorca. Los conciertos serán un día antes en la isla mayor.



AÑOS 80: PENYA INDEPENDENT



¡Atención al Alcohol!
 
1986-87

Valencia 88

lunes, 7 de junio de 2010

sábado, 5 de junio de 2010

CONTRA EL PÚBLICO

Hasta el 4 de julio tenéis tiempo de visitar la muestra "Contra el público" en la Fundació Pilar i Joan Miró. La verdad es que, pese a haber intentado desentrañar una y otra vez el tema, argumento o hilo conductor de la exposición en cuestión, aún no sé muy bien de qué va. Y sospecho que sus promotores, el colectivo autodenominado Democracia, tampoco, pero lo importante es provocar la reflexión del espectador y esas cosas. O el aburrimiento, que es una emoción tan legítima como cualquier otra. No me lo invento yo (lo de la reflexión), cito textualmente: "Buscan estimular, provocar la reflexión de «un público contemplativo» consumidor de productos culturales y romper con la tradicional obra artística para introducirse en un constante cuestionamiento de lo real. La muestra, comisariada por Piedad Solans, trata diversas manifestaciones de la violencia y el poder en las sociedades democráticas y en la cultura de masas". Creo que con esta parrafada la subvención está justificada. Aunque yo me quede igual. De todos modos, creo que el título es bastante expresivo y clarificador. Y apropiado.
Pero el motivo por el cual traigo esta recomendación a este humilde blog, aparte de para hacerme el pedante y el intelectual, es acercaros una de las propuestas lanzadas por Democracia (o por su agente artístico, que es el que sabe de esto al fin y al cabo): "¿Cómo reacciona el público cuando en un espectáculo deportivo se insertan frases políticas descontextualizadas?".
No, no penséis en los "freedom for Catalonia" ni en los "good night" en sus distintas variantes ni en los ochos de S(-/-\-)nti Fa. Creo que eso tiene relación con el material expuesto de los ultras del Girondins de Burdeos.
Así que si queréis ver material ultra transformado en arte, tenéis un mes para hacerlo en Joan de Saridakis nº 29.

viernes, 4 de junio de 2010

martes, 1 de junio de 2010

PANINARO (I)


No son pocos aquellos que han visto en la efímera y desconocida –para el gran público- subcultura urbana paninaro el equivalente italiano de los casuals británicos. Resulta que, no en vano, la coincidencia temporal de ambos fenómenos juveniles y una serie de puntos en común (culto a una determinada estética, música, presencia en las gradas de fútbol) favoreció el contacto entre ambos movimientos. Casuals británicos, durante la década de los 80, viajaban por toda Europa siguiendo a sus respectivos equipos de fútbol. Su llegada a Italia (con especial atención a Milán, ciudad de origen de los paninari) trajo consigo la fascinación por un nutrido grupo de jóvenes encapotados en ropa de diseño (hablamos de marcas tales como Armani, Versace, Best Company, Stone Island, Timberland, Henri Lloyd, etc). Tal fascinación supuso, en cierta medida, la adaptación por su parte del estilo de los paninari, enriqueciendo así una subcultura –la subcultura casual- que se nutría precisamente de aquello que sus seguidores veían cuando viajaban a lo largo y ancho del Viejo Continente.
Por tanto, empezaremos recordando que el paninaro surgió en Milán a principios de los años 80. El origen del nombre es, cuanto menos, anecdótico, ya que fue tomado de un local de comida rápida llamado ‘Al Panino’, algo así como ‘En el Sandwich’ (‘At the Sandwich’), situado en la céntrica Piazza Liberty de la capital lombarda. Fue en este restaurante en el que, durante los primeros años del movimiento, se agolpaban los chavales paninari. Más tarde se trasladarían a otro local de bocatas llamado ‘Burghy’, situado en Piazza San Babila, adquirido en los 90 por la multinacional Mc Donald’s y aún hoy perteneciente a dicha empresa de comida rápida.

El modo de vida estadounidense

Nos encontramos, repetimos, en la Italia de los años 80; una época de optimismo económico generalizado y de asentamiento del modelo estadounidense de consumo tras la extrema situación vivida en el país de la bota durante los conocidos como ‘años del plomo’ (finales de los años 60 y durante los años 70), llamados así por la violencia desatada entre las distintas facciones ideológicamente enfrentadas que había tenido lugar por entonces en el país. A esta época de hiperpolitización extremista y terror, le tomó relevo una época de aparente riqueza y de ostentación de la misma por parte de la burguesía. Las corrientes de pensamiento liberal se asentaban y el modelo consumista americano empezaba a triunfar gracias a, entre otras cosas, la aparición de los primeros canales de televisión privada en Italia que promovían con su publicidad dicho estilo de vida. Todo ello supuso también que, por ejemplo, los locales de comida rápida empezaran a extenderse por todas partes, siendo estos los lugares alrededor de los cuales la juventud paninari comenzó a reunirse y a desarrollar así su escena.


Milán era por entonces la capital económica por excelencia en Italia. El paninaro fue simplemente la encarnación de los modelos y valores que azotaban a la ciudad de las grandes firmas de moda, la ostentación, el culto hacia la belleza física y el creciente consumismo (sobretodo de los jóvenes de clase media cuyas familias comenzaban a tener cada vez mayor poder adquisitivo).

El ‘look’ de los paninari

Entre el atuendo más corriente de los paninari destaca el calzado –botas de cowboy y/o zapatos, aunque con posterioridad también zapatillas- de las marcas Timberland, Converse, Frey, Clark, Durango o Sebago; pantalones vaqueros remangados justo por encima de los tobillos Levi´s, Enrico Coveri, Americanino o Armani, adornados con cinturones de cuero El Charro acompañados a su vez con grandes hebillas de estilo tejano; camisas a cuadros Naj Oleari, y más tarde de marcas como Lacoste; sudaderas Best Company; chaquetas vaqueras Levi´s, tipo ‘bomber’ de Avirex, plumas Moncler, prendas más orientadas a la práctica de la vela de las firmas Henri Lloyd o Paul & Shark y cortavientos de C.P. Company o Stone Island; calcetines ajedrezados Burlington para los chicos y Naj Oleari para las chicas; complementos como las gafas de sol Ray-Ban, guantes de piel Ocean Star y mochilas Invicta; etc.


Si bien es cierto que en un principio esta cultura urbana fue característica de chavales cuyas familias pertenecían a clases sociales no necesariamente humildes, su extensión por toda Lombardía, Roma, e incluso su llegada al sur de Italia se produjo con una gran rapidez, y pronto multitud de chicos de familias obreras abrazaron esta nueva moda. Consumismo, hedonismo, superficialidad, culto a la apariencia física (de tal modo que muchos de ellos, no preocupados exclusivamente por vestir bien, también visitaban gimnasios y centros de rayos UVA con cierta asiduidad) fueron las piedras angulares del paninaro, si bien, pese a esta ‘alienación’, y tal y como documentan diversos testimonios de gente de la época, poseían halo callejero y cierto ‘aggro’ característico.


Asimismo, al igual que sus antecesores mods (con los que, por cierto, protagonizaron sucesivos actos de violencia, sobretodo a la salida de las discotecas), gustaban de los ‘scooters’ y también de motos de mayor cilindrada. Tuvo mucho éxito el modelo Zündapp 175.

Música paninara

La música jugó un papel decisivo en la exportación de esta subcultura por Europa. Una nueva forma de hacer televisión trajo consigo la aparición de varios programas de TV dedicados a la emisión de ‘videoclips’ musicales. Especial admiración suscitaron las letras de grupos británicos new wave y new romantic.


Cabe citar por tanto a grupos como Duran Duran (su tema Wild Boys se convirtió en todo himno dentro de la escena de los paninari), Simple Minds, Wham!, Boy George, Spandau Ballet, Falco, Frankie Goes To Hollywood, y, cómo no, los famosos Pet Shop Boys. Estos últimos, de hecho, compusieron un tema llamado Paninaro, cuya letra es una clara referencia al estilo de vida de los paninari y cuyo ‘videoclip’, que adjuntamos a continuación, fue rodado en la ciudad de Milán:


Parte de la letra de Paninaro:

Pasión, amor, sexo y dinero
Violencia, religión, injusticia y muerte

Paninaro, paninaro, oh oh oh

Chicas, chicos, arte, placer
Chicas, chicos, arte, placer

Paninaro, paninaro, oh oh oh

Comida, coches, viajes, comida, coches, viajes
New York, New York, New York
New York

Paninaro, paninaro, oh oh oh

Armani, Armani, Armani, Versace, Cinque…

Más actual, existe otra canción del grupo turinés de música ska Statuto que habla de esta tribu urbana, y cuyo título es también Paninaro.

continuará...

Mr Nordli

RCDM-RCDE 2009/10

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