BLOG DEDICADO A JAIME MARTORELL MIR




jueves, 15 de diciembre de 2011

DOS HOMBRES, TRES PARTIDOS, CUATRO CIUDADES... Y UN MONTÓN DE CERVEZAS (III)


Así pues, llegamos por la mañana (era sábado) a Amsterdam. Allí fue donde me vi las caras con mi otro mortal enemigo urbano, junto con los carriles bici, y también idolatrado medio de transporte por la dictatorial socialdemocracia palmesana: el tranvía. Uno no sabe por dónde puede salirte de repente uno de esos asesinos de gaudíes. Miraba tres o cuatro veces antes de atreverme a cruzar una calzada, no fuera que me atropellara una bicicleta, un coche o un tranvía. Y además, carísimo. Luego querrán que utilicemos el transporte público pagando.
En fin, que hubo que pasar por el aro y fuimos de la estación al hostel sobre raíles (fuimos primero a un hostel, pero resultó que no era ése) y allí pretendíamos dejar las maletas para ir en cuanto antes a La Haya. La chica de recepción era muy maja pero empezó a hablarnos en inglés como una descosida y nosotros sin enterarnos de nada, sólo queríamos dejar las cosas y largarnos. Por mi parte sólo entendí algo sobre que si queríamos fumar tabaco debíamos irnos a la calle, pero que si queríamos fumar porros podíamos hacerlo en un reservado.
Una vez dejadas las cosas en la habitación (nos tocó una con cama de matrimonio y un solo acceso por un lado, por lo que tuve que hacer acrobacias, recordad que yo estaba cojo, para ocupar mi lado de la cama y no molestar a mi compañero de viaje, que dormía justamente al lado de la cama por el que se accedía a ella debido a un problema respiratorio) volvimos a la estación para pillar el primer tren hacia La Haya. Por los pelos, si la recepcionista se enrolla un poco más, no lo hubiéramos conseguido. Por cierto, cuando preguntéis a un holandés por La Haya no lo hagáis como solemos hacerlo los españoles (pronunciando "den jag"), sino pronunciándolo "den aj". Y si preguntáis por el equipo de fútbol, preguntad por el ADO.
Llegamos a la capital administrativa holandesa a media mañana y dimos una vuelta por allí antes de ir al estadio. Más tranvías y un paseíto. Es una ciudad con pinta de funcionarial, pero también tiene sus rincones con encanto, por supuesto. Luego dimos una vuelta por el centro, donde había muchísima gente paseando y de compras.


Por la tarde pusimos rumbo hacia el estadio en tren. Está en las afueras, en un polígono industrial. Odio esas ubicaciones, por muy prácticas que sean. Al llegar, no había nadie por los alrededores, nada de ambiente futbolero (faltarían dos horas para el partido, aunque no lo recuerdo bien). Ni un alma. Llegamos al estadio y nos dispusimos a comprar dos entradas de fondo, las más baratas. La taquillera nos pidió nuestras identificaciones y las escaneó, lo que nos llamó la atención. Ya figuramos así, deduzco, en la base de datos de la policía holandesa.


Tras dar una vuelta por el estadio, visitar la tienda (muy poca cosa había, aunque debido al frío me compré unos guantes antes del partido que me vinieron muy bien) y hacer algunas fotos, fuimos a tomar unas cervezas al Supportershome de los fans del ADO.

Cuarto de material de los ultras en el estadio
Supportershome del ADO

Había pocos parroquianos, todos "gente curtida", y teníamos la sensación de ser unos intrusos. Sensación que aumentó cuando el camarero, un tipo con Stone Island, nos preguntó directamente de dónde éramos. Vamos, que estaba claro que éramos de fuera. Y cuando le dijimos que de Mallorca, pues claro, se quedó sin saber cómo reaccionar.
La cerveza que se servía era Heineken, la música era fundamentalmente fiestera ("arenalera" diríamos en Mallorca) con algunos toques de gabber, y el local tenía muchas bufandas del ADO y de sus hermanos: Legia, Brujas, Swansea y Juventus. También había un cartel del mítico tifo de la Zyleta con la cara de Jesucristo (recordemos que era de un Legia-ADO). Cabe señalar que el local fue destrozado una noche por hooligans del Ajax. Como respuesta, los hools de ADO quisieron hacer lo propio incendiando el Supportershome de Amsterdam, pero por lo visto no lo consiguieron. Allí fuimos consumiendo cerveza hasta que se aproximó la hora del partido.
Tras asegurarnos de qué puerta era la nuestra, tuvimos que hacer una larga cola para acceder a la grada. Pensábamos que no entraríamos a tiempo. Para más inri, yo estaba con unas ganas de mear tremendas. De hecho, accedimos más tarde de la hora de inicio, pero el partido aún no había comenzado. Estábamos en el fondo de los ultras.


Los hooligans estaban en la lateral a nuestra derecha, bastante numerosos, alguno sin camiseta y bailando pogos de vez en cuando. Nos llamó la atención que no hubiera apenas banderas del ADO en su zona (sólo vi una colgando del techo) pero sí del Legia y del Swansea. También había estandartes y banderas en el fondo ultra del Legia y de la Juventus.


Los seguidores del NEC estaban en el fondo opuesto. Y al lado de éstos, en una zona para familias, un tercer foco de animación de niños que se dejaban oir bastante, siendo incluso seguidos por el resto del público en diferentes ocasiones. Por cierto, no probé la cerveza en el estadio, aunque mi compañero sí, y cree que era sin alcohol.


La victoria del ADO por un gol a cero hizo que la gente estallara de júbilo al final del partido siguiendo el himno mientras los jugadores saludaban a la afición. Fue una celebración ciertamente grande, incluso exagerada pese a ser un rival directo, y muy emocionante.
Acabado el partido, cogimos el abarrotado tren hacia la ciudad con una multitud de hinchas entre los que me llamó la atención un tipo que debía querer mucho a su mami (a juzgar por el tatuaje que lucía en el cuello) porque iba bebiendo de una botella de Ponche Caballero. Y de nuevo otro tren para Amsterdam y a recogernos pronto, esta vez no hubo juerga pues necesitábamos realmente descansar y a la mañana siguiente debíamos ir al Ajax-Feyenoord.

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