BLOG DEDICADO A JAIME MARTORELL MIR




sábado, 17 de julio de 2010

THE COURTEENERS

CANTO A LA LIBERTAD

Diario de Mallorca. 16 julio 2010
Rodríguez (UM) pide que se refuerce la atención sanitaria nocturna en Punta Ballena
La presidenta local asegura que la céntrica calle "es un canto a la libertad"
La presidenta de Unió Mallorquina en Calvià, María José Rodríguez, reclamó ayer un refuerzo de las medidas de tipo sanitario, higiénico y policial en la céntrica calle de ocio nocturno de Punta Ballena (Magaluf), al tiempo que remarcó que "no hay que criminalizar" el tipo de actividad turística que se desarrolla en esta zona de la localidad.
Rodríguez hizo estas declaraciones tras haber realizado un recorrido de varias horas el pasado fin de semana por Punta Ballena, con el objetivo de conocer su realidad. Según destacó, el balance que efectúa de la visita es positivo. "Punta Ballena es un canto a la libertad. Es importante que haya destinos turísticos especializados y éste lo es, al centrarse en los jóvenes. Y las locuras se tienen que hacer durante la juventud", manifestó. No obstante, la presidenta local de UM consideró que deben mejorarse diferentes aspectos en aras de preservar la imagen de la calle. Así, explicó que durante su visita echó en falta una mejor atención sanitaria ante los numerosos casos de intoxicación etílica que presenció en la vía pública. En este sentido, apostó por que esté a disposición de los turistas los teléfonos de los sanitarios de emergencias.
Como otro punto a mejorar, mencionó el incremento de las "medidas higiénicas" para poner coto a la proliferación de "basuras y vómitos". También consideró que debe haber más presencia policial, aunque eso, dijo, "no significa que haya que ´tomar´ la calle".
La presidenta del comité local de UM detalló que, durante su recorrido del pasado viernes por Punta Ballena, se encontró con hasta cuatro jóvenes que presentaban indicios de intoxicación etílica. "Yo misma me encargué de ayudar a dos de ellos", declaró María José Rodríguez, quien apuntó que era la primera vez que visitaba Punta Ballena. "Jamás había ido", dijo.

MALLORCA ESPAÑOLÍSIMA

Javier Legorburu. El Mundo/El Día de Baleares
ESPAÑA ganó el domingo el Mundial; lo que se puede decir hoy no va a ser original, pero uno escribe cuando le toca. No acostumbro a ver fútbol, me aburre; mas una final es una final y, si juega España, algo rayano en el sacramento. Fui testigo televisivo del triunfo español y testigo presencial de la celebración inmediata. En el Paseo Marítimo de Palma, se festejaba un acontecimiento apoteósico, y las banderas españolas copaban todos los ángulos de visión. ¿Qué pasó, que Mallorca se acostó catalanista y se levantó españolista? ¿Qué ocurrió, que de tan borracho que estaba el pueblo no sabía qué pendón enarbolaba...?
Siempre ha existido en esta isla un fuerte sentimiento de pertenencia a España. Española fue Mallorca en los años de la Guerra Civil, con una juventud autóctona homogénea, muy idealista, particularmente simpatizante de Falange; y española es hoy, con una población heterogénea, escasamente interesada en la política. Sin embargo, si repasamos la prensa de las dos últimas décadas, apenas encontraremos rastro de este fenómeno, y ello es debido a que una minoría, de carácter fanático, antiliberal y antidemocrático, ha monopolizado el protagonismo de las noticias, columnas, tertulias y discursos institucionales y para-institucionales. Lo español ha estado condenado  por los sumos sacerdotes de lo políticamente correcto: lo español ha sido tildado de "fascista" o "casposo"; y los pocos que han defendido a la Nación han sido perseguidos de una u otra forma. El Mundial ha puesto las cosas en su sitio. Primera idea: Mallorca no es un "país catalán"; segunda: no hay nada vergonzoso en nuestra bandera; tercera: se desmontó la guillotina psicológica, se acabó el Terror.

MEMORIAS HAMBURGUESAS DE UNA PATATA



Mis queridos seguidores, en este post Mister Potato os hablará de ese equipo y esa ciudad, bandera del antifascismo: Sankt Pauli. Servidor, por motivos profesionales, ha tenido la fortuna o desgracia, según se mire, de pasar unos espacios más largos que cortos viviendo en pleno barrio de St Pauli y estoy encantado de comentaros mis impresiones de lo que he podido ver en la cuna del antifascismo europeo. El barrio en sí es entrañable: imaginaos la milla de oro de Madrid; sustituid las boutiques de lujo por puticlubs, sex shops, cabinas para hacerse unas pajillas, discotecas regentadas por turcos,... y tendréis una idea aproximada de lo que es ese barrio. Paseando por sus calles encontraremos evidencias de que estamos en una zona antifa: banderas de gegen nazis en los balcones y mucho baby punk tirado en la calle pidiendo dinero y bebiendo litronas. Es curioso que el Estado alemán le da una paga a esta gente por vivir en la calle. Si le sumamos dicha paga a otra que da el gobierno por tener perros, pues resulta que un especimen de éstos vive de puta madre chupando del Estado. Es fácil ver a grupos de punks con 3 o 4 perros hacinados en una esquina. Os aseguro que lo que les da el Estado por estar en la calle sumado a la paga de los chuchos, es igual o superior a lo que muchos de vosotros ganáis dejándoos el lomo currando. ¡Joder, así me hago punk hasta yo! Es curioso que St Pauli y su equipo de fútbol sea el estandarte del anticapitalismo cuando todo lo que rodea a ese barrio es puro negocio. Os aseguro que el merchandising que se mueve alrededor del barrio y su equipo de fútbol es brutal; puedes encontrar de todo con el logo de St Pauli, que es la bandera pirata, y nada barato, os lo aseguro: ropa de todo tipo, zapatillas tipo Converse All star pero con el logo, ¡hasta preservativos! De todo, vamos...

Sus ultras

Por mis motivos laborales no pude acudir a ningún partido, pero sí ver el ambiente. En el tema policial es la leche, mira que servidor ha estado en campos, finales, etc, pero lo que he visto en St Pauli en forma de despliegue policial no lo he visto nunca. El barrio es tomado por la policía y os aseguro que si nuestros amiguetes de la U.I.P. son traviesos, los alemanes diría que les superan. La gente acude muy pronto a los bares a beber agua, zumos, infusiones, etc., y es cuando uno se empieza a encontrar a todo tipo de personajes. Estando en Kiel, otra ciudad alemana famosa por su equipo de balonmano, tuve oportunidad de compartir un rato con los ultras de St Pauli que se habían desplazado hasta dicha ciudad. Lo que más me llamó la atención fue una especie de red o sharp oriental que me atrevería a decir que era chino, que compartía cervezas con el resto de ultras desplazados. Obvié decirles que yo era de los que les gustan los calamares a la romana, me entenderéis, tampoco quería cortarles el rollo y obligarle al skin shaolin y sus colegas a darme una manta de palos...

continuará...

COMERCIO JUSTO

Y sostenibe. Y antica. Y todo eso.
Y mi preferido: el cerdo capitalista.

viernes, 16 de julio de 2010

INTRUSISMO GRAFITERO


Que a algunos les ha sentado muy mal la victoria de la Selección es sabido. Y por lo visto también les han sentado mal las consecuencias. Pero aprovechar la coyuntura para intentar manchar el nombre de los rivales políticos haciéndose pasar por ellos, más que propio de discípulos de Maquiavelo, resulta digno de Berlanga. Así que nos lo tomaremos como un episodio más del circo con el que nos obsequian de vez en cuando nuestros estimados extremistas políticos. No me negaréis que es más divertido que un debate sobre el estado de la Nación...

El Mundo Baleares
'Guerra' de pintadas en Son Cladera
El cruce empezó con un 'graffiti' que rezaba '¡Arriba España!'
'Las mujeres a la cocina. Falange', es otro de los eslóganes
Héctor Rubio | Palma
La 'guerra' empezó con una pintada en el suelo que rezaba: "¡Arriba España, Viva España!". Ésta se realizó tras éxtasis por el triunfo de la selección en uno de los partidos del mundial. Y a alguien no le sentó nada bien. Así que el día antes del partido contra Alemania varias calles de Son Cladera amanecieron pintarrajeadas con mensajes como "Las mujeres a la cocina, ya hostias. Falange".
"Viva Franco, viva el Papa y viva Hitler" o "Falange limpia España, gitanos escoria" fueron otros de los eslóganes con los que se despertó el barrio. Tres esvásticas mal trazadas acompañaban a los mensajes. Sin embargo, aunque las pintadas estuvieran firmadas por el partido ultranacionalista muchos de los vecinos no creen que estén hechas por este grupo.
La tesis predominante es que grupos de extrema izquierda realizaron las pintadas a modo de venganza. Uno de los vecinos explica que, durante el Mundial, hombres de entre 30 y 40 años salían a las calles con banderas preconstitucionales y cantaban el 'Cara el sol' en formación. "Serían más de una docena", añade.
Además, "fueron estos hombres los que hicieron la pintada en el suelo" en la que se podía leer "¡Arriba España, Viva España!", explica la misma fuente. Los integrantes de la izquierda radical habrían realizado estas pintadas a modo de respuesta por los cánticos y la pintada.
Otros vecinos creen que no pueden ser los "comunistas". Cuando ellos pintan en la calle, lo hacen con consignas de izquierda, explican. Esto va en consonancia con los panfletos comunistas que hay pegados en varias calles del barrio.
También se especula acerca de que puedan haber sido "los cachorros" de la derecha: "Ven lo que hacen sus padres y les imitan". Un empresario de la zona opina que "no saben lo que hacen" y que lo hacen para llamar la atención, "por molestar".
Según varios de los residentes no es la primera vez que aparecen pintadas. Tanto el Casal de Joves como la puerta de la Hermandad de Legionarios han aparecido multitud de veces con mensajes pintarrajeados. Aún se pueden ver los restos del aerosol tapados por la pintura: "Sida Drogas Arruix", en el Casal de Joves y en la puerta de los Legionarios todavía se pueden descifrar varios símbolos comunistas y anarquistas.
El triunfo de la Selección en Sudáfrica ha hinchado de orgullo el espíritu de los españoles pero tal como opina el propietario de un local de Son Cladera "es una lástima que la gente mezcle la política con el fútbol".


PD: recomendaría a los firmantes en nombre de Falange que para mayor credibilidad a sus patéticas pintadas falsificadas, la próxima vez obviaran el uso de gamadas y firmaran con "CAFE" como suelen hacer los falangistas auténticos. Que no es tan directo, de acuerdo, pero al menos no quedaréis en evidencia. Que hasta los periodistas os han calado. 

miércoles, 14 de julio de 2010

INSOPORTABLE ESPAÑA


Para los que no sepáis de qué va la historia, resumiré diciendo que el director de IB3 Ràdio (IB3 es la radiotelevisión autonómica de Baleares) se ha visto obligado a dimitir ante las críticas por no mencionar los triunfos de la Selección en los titulares de los informativos.

JOSÉ MANUEL BARQUERO. Diario de Mallorca
Tenía doce años cuando jugué por primera vez con el equipo de mi colegio en una ikastola a las afueras de Vitoria. Resultó muy emocionante porque era como jugar un partido internacional: todo el pabellón repleto de ikurriñas, lauburus y pancartas sólo en euskera. En el pasillo de los vestuarios había colgado un retrato de un señor mayor con boina al que no conocía. Después me enteré que era Sabino Arana, pero el nombre tampoco me decía mucho por entonces. A mí el ambiente de las banderas y la parafernalia nacionalista me resultaron simpáticas; el conjunto quizá un poco hostil, pero muy motivador, como debía ser en un partido entre los mejores equipos escolares de Alava.
Al final de aquel curso, un mes antes de que comenzara el Mundial de España, mi abuelo me regaló una camiseta del "Naranjito" con una minúscula bandera española en la manga. El día que la estrené, cuando volvía del colegio, tres chicos "mayores" me increparon en plena calle por ser un facha, me escupieron y me zarandearon. La cosa acabó con un leve rasponazo en el codo, otro en la rodilla y un tremendo hematoma en el orgullo. Pero lo peor fue mi incapacidad infantil para entender lo de las banderas buenas y malas. A esta confusión contribuyó mi padre unas semanas más tarde cuando me llevó por primera vez a un gran partido de fútbol en directo. Fuimos a San Mamés al Inglaterra-Francia de la Copa del Mundo de 1982. Aunque vi jugar a Platini, Giresse, Tigana, Shilton, Robson y Trevor Francis, el recuerdo más impactante que conservo fue el escalofrío al escuchar a veinticinco mil franceses cantando La Marsellesa al inicio del partido. El único himno que he cantado yo en mi vida es el "Gaudeamus Igitur".
Han pasado veintiocho años y sigo sin entender nada, o quizá ya lo entiendo todo. No voy a seguir con el ejemplo francés por aquello del centralismo, De Gaulle, la "grandeur", etc. Tampoco acudiré al manido ejemplo de la bandera norteamericana en cada hogar de Estados Unidos por lo del imperialismo yanqui y demás zarandajas. Pero es que en Brasil, ejemplo de estado federal descentralizado, te puedes subir a un avión y leer en su fuselaje "TAM, orgulho de ser brasileira", y nadie acusa a su propietario de nacionalista brasileño. En España hay que ir con más cuidado.
La progresiva normalización en nuestro país del uso de lo que algunos sienten como símbolos nacionales ha sido un hecho, excepto en el caso de la bandera constitucional. Después de treinta años de Aberri Egunas, Sant Jaumes y Diadas, la enseña española seguía reservada en exclusiva para pijos madrileños veraneando en Santander. Lo que la mayoría hemos vivido desde la tolerancia y el respeto hacia los legítimos sentimientos de una minoría, ahora provoca en otros, pocos, úlceras y ataques de pánico. La muerte súbita del fantasma de Franco ha dejado sin argumentos a los que se envuelven en su bandera con los ojos vidriosos por la emoción, pero hablan de trapos y telas cuando queman otra que no sienten como suya. La conjuntivitis aguda que les ha provocado la visión de esta marea roja y amarilla les impide ver con nitidez lo que está sucediendo, y prefieren hablar de operaciones político-mediáticas, de márketing, etc. como si todos, menos ellos, fuéramos un atajo de borregos manipulables. Los que ayer citaban a Vázquez Montalbán definiendo al Barça como "el ejército sin armas de Cataluña", hoy creen que se magnifica la repercusión de "un juego en el que once tíos dan patadas a una pelota".
Y de alguna de estas mentes privilegiadas, capaces de situarse fuera del rebaño ovejuno que les paga el sueldo, pero incapaces de entender los sentimientos y la reacción espontánea de millones de personas que, más allá de ideologías políticas, se emocionaron ante el triunfo agónico de un grupo ejemplar y quizá irrepetible de deportistas, surge la brillante idea de considerar que un ente público debe relegar a un segundo plano las informaciones sobre la selección española en el Mundial, por ser éstas de carácter estatal y no local. Por si no quedaba suficientemente claro, se añade: "Fugirem de fer debats relacionats amb "La Roja". Aquesta pot ser una tasca de les emissores estatals". En mis más de cincuenta colaboraciones como tertuliano en IB3 Radio, y a propuesta del director del programa, he opinado sobre muchos temas. Sin ánimo de ser exhaustivo, sólo citaré algunos ejemplos de estos últimos meses, todos ellos de indiscutible carácter local: la elección de Obama, la inclusión o no de España en el G-20, el positivo en un control de alcoholemia de un diputado nacional del PP, el uso de aviones oficiales por parte del presidente Zapatero para acudir a mítines del PSOE, los trajes de Camps, el caso Gürtel y Esperanza Aguirre, el papel de los mercados financieros en la actual crisis mundial, el triunfo de David Cameron en las elecciones del Reino Unido, la privacidad en las redes sociales…
El lunes pasado, escasas horas después de que España ganara el Mundial de fútbol por primera vez en su historia, participé en la tertulia matinal de IB3 Radio. Me hubiera gustado comentar allí algunas de estas opiniones, pero no pude. Cubrimos el expediente en tres minutos. El resto del debate, unos treinta y cinco minutos, lo dedicamos a otros asuntos de rabiosa actualidad: el borrador de la Ley del Suelo y los sindicatos. Lo lamento por el bochorno que pasaron muchos de los profesionales que hacen los informativos del ente público y el escaso respeto que alguno demostró por el trabajo que habían venido realizando hasta entonces para dar una imagen de independencia y credibilidad. Y todo porque algunos no soportan la imagen que sintetiza lo que ha sucedido: un jugador del Barça, envuelto en un senyera, agarrado a una copa, y gritando: ¡Viva España!

martes, 13 de julio de 2010

LA FINAL DE MISTER QUELY


LA RESACA
Con el cuerpo ya recuperado de la resaca (¿o debería decir resacas?), me dispongo a hacer unas cuantas reflexiones sobre este acontecimiento histórico, el primer Campeonato del Mundo de fútbol que consigue España. Ya somos parte de los elegidos, que curiosamente ahora son 8. El G8 de verdad. Resaca, por cierto, que se debe de haber hecho muy dura para algunos. Bueno, como diría el gran Tomeu Maura, en realidad todo el mes ha debido ser muy duro para esos frustrados que han podido ver cómo los contribuyentes que les están pagando su subvencionado sueldo han teñido la isla de rojo y gualda en balcones, tiendas, carreteras,... y no del rojo y gualda que ellos querrían. Parafraseando a Unamuno, se les podría decir aquello de "cobraréis, pero no convenceréis".
Nunca cambiaron tanto de camiseta con tanta facilidad, tantas veces, en tan poco tiempo. De hecho, no acostumbran, son sucios y dejados por naturaleza. No se afeitan, pero eso no es lo malo, el problema es que hasta sus barbas son desagradables, mal cuidadas, asimétricas. Ahora disimularán y harán como que pasan del fútbol, ese "opio el pueblo", ese "pan y circo", ese "alienador", ese "pasatiempo capitalista". Critican el fútbol pero tienen sus peñas, sus blogs y sus foros futboleros. No puedes hacer oídos sordos cuando el resultado no te gusta. Pero es su estilo. En política hacen lo mismo. Son demócratas hasta que pierden las elecciones. Mezclando churras con merinas, estrellas rojas con escudos de clubes de fútbol. Pero ahora no conviene, ahora no hay que mezclar fútbol con política...


LA FUERZA DEL FÚTBOL
Sólo el fútbol puede generar algo como lo que hemos vivido. No hay absolutamente nada que se pueda comparar en el mundo contemporáneo. Ni religión, ni deporte, ni movimiento político o social, ni espectáculo parecido. Sólo el fútbol puede paralizar un planeta, sólo el fútbol puede hacer salir a una nación entera a la calle. Y para algunos, sólo el fútbol es capaz de hacerles recorrer kilómetros y conocer lugares que no visitarían de otra manera, de medir su edad en temporadas, no en años naturales, de determinar hasta su forma de divertirse y de vestirse. Su forma de vida.


 


LA CRÓNICA DE MISTER QUELY

El histórico fin de semana comenzó para mí en Magaluf, con una agradable velada entre amigos en un conocido pub del Rangers. Ambiente protestante (esta gente se ha pegado por religión), pollo al curry y cerveza. De allí a Punta Ballena que estaba a rebosar, el mejor ambiente que recuerdo en años, y donde hubo de todo un poco aunque no entraré en detalles. Lo que pasa en Punta Ballena se queda en Punta Ballena. Tras descansar, desayunar como God rules y descansar, tocaba presenciar la histórica final previo baño en las aguas del Mediterráneo. Un servidor, que es hombre de buenas costumbres, optó por hacerlo en Bierkönig, el rincón más futbolero de toda la isla -suele aglutinar más espectadores que Son Moix aunque eso sí, juega con la ventaja que le da el despachar alcohol- donde desde primera hora de la tarde ya había algunos alemanes con banderas españolas, aunque nada comparado con lo que sería después. Además, así evitaría escuchar a los insufribles comentaristas de Telecinco. Por cierto, ése fue el lugar elegido por el Porc Endolat para dar su calor subhumano a la causa germana en la semifinal. Su cara cambió (poco la verdad, sólo tiene registros de "amargado", "refunfuñón" y "estreñido", muy similares entre sí, aunque esta vez lo haría también a "acojonado") al ver a algunos viejos camaradas (con los que, por cierto, presencié la final) y al escuchar "Que viva España" en los altavoces, coreado incluso por los perdedores. Pero volvamos al domingo.
La parte nueva (en la que se ha instalado este año una segunda pantalla gigante) estaba llena a rebosar de compatriotas, muchos de ellos palurdos pitahimnos, pero qué le vamos a hacer, es lo que pasa cuando no se enseñan valores fundamentales en la infancia (especialmente los patrióticos). Producto nacional con el que estuvimos viendo la primera parte, justo al lado del palco de "autoridades". La segunda la vimos en la pantalla de toda la vida donde había algún holandés, aunque mayoría alemana que se decantaba por nuestra selección. De hecho, con ocasión del gol de Iniesta fui zarandeado por un eufórico berlinés de dos por dos que por su hortera indumentaria y la de sus camaradas tenía pinta de haberse pegado por fútbol. "Auf wiedersehen, auf wiedersehen..." entonamos juntos hacia los pobres oranjes presentes. Con el pitido final, la locura, sonando los habituales "Viva España", "We are the champions", etc. Unos ultras alemanes de los que no supimos el equipo pero que respondían a ese saludo que está prohibido en Alemania, petaron una bengala. Para nuestra desgracia, no tenían más. También maldije no haberme hecho con algunas. Tengo por ahí una caducada que seguro que ya ni funcionará y que me da que ya nunca se va a quemar por fútbol. La celebración fue moderada, como corresponde a un conductor responsable como yo. Pasado ya el clímax en la Calle del Jamón, visitamos la zona española-holandesa del Arenal (ambas muy próximas) que estaba ya despejada a excepción de algunos bares de españoles en los que seguía la fiesta, y donde había presencia policial. Por lo que pude saber luego por fuentes de primera mano, había habido alguna carga aunque a esas horas la calma ya era total. Tras bailotear (por fútbol) e intentar infructuosamente ofrecer carne en barra (por fútbol) en una conocida discoteca (bueno, en realidad en tres), optamos por largarnos antes de que la cosa degenerara. Ya había cansancio y ganas de volver a el nido. Conduciendo sobrio, reitero.

CEPSA
Nunca una publicidad pudo ser tan premonitoria. Un pulpo sí.



LA PRENSA LOCAL

Diario de Mallorca

Mallorca celebra la victoria
Miles de mallorquines se congregaron ante pantallas gigantes, mientras los holandeses se concentraban en s´Arenal
Mientras tanto, los holandeses de Mallorca no se quedaron sin poder animar a los suyos. En la Platja de Palma hay varios bares dirigidos por holandeses y en la tarde de ayer fueron un punto de reunión para turistas aficionados de la naranja. Establecimientos como el Bar De Zaak tuvieron una gran afluencia, que abarrotó su local, rondando las cien personas por local. Sin embargo, sus propietarios habían instalado televisores que permitían ver el encuentro desde fuera para que nadie se perdiera el espectáculo.
Los bares estaban decorados para el día, con serpentinas y globos del color de su selección. Pero no solo en bares holandeses, había otros establecimientos –restaurantes, cafeterías– que retransmitían el partido y cuyos clientes no mostraban ningún color, ni el rojo ni el naranja. Aficionados al fútbol que solo deseaban ver el espectáculo que iba a dar el triunfo a un campeón inédito en el Mundial.
En cuanto a los seguidores que se congregaban frente a los locales holandeses, la gran mayoría llevaban camisas de su selección, y algunos exhibían collares rojos, blancos y azules –los colores de la bandera de su país– y otros complementos. Quizá no había tanta gente como en el Festival Park, pero el apoyo (y sufrimiento) era el mismo. Aplausos a rabiar por cada parada del portero, gemidos de decepción con los tiros fallidos, la impaciencia crecía de forma paralela en las dos aficiones. Al llegar a la prórroga, todo el mundo comprendía que el que marcara tenía prácticamente asegurada la copa. Y fue España quien zanjó la cuestión. Los holandeses se llevaron las manos a la cabeza con desesperación, mientras los españoles se desgañitaban cantando el gol de la victoria, lanzaban sus puños al aire y se abrazaban unos a otros. La espera había sido dura, pero la copa estaba ya en manos de la selección española.



Ultima Hora

Mallorca se vuelca con la Selección y se echa a la calle tras el partido
Las lágrimas de Íker Casillas tras el gol de Iniesta vaticinaban lo que estaba por llegar. «Estoy muy feliz, alegre y orgulloso de la selección y de ser español», comentaba emocionado Alejandro Guasp, un fiel seguidor de ‘La Roja'.
No era para menos, España, 70 años después, se proclamó ayer campeona del mundo y la capital palmesana se tiñó de rojigualda. Minutos después de que Howard Webb pitara el final del partido, más de 3.000 personas -llegaron a ser más de 15.000, según fuentes de la Policía Local-, se congregaron en la Plaza más emblemática de la ciudad. Una marea roja se apoderó de la Plaça Joan Carles I y de gran parte de Jaime III. Las calles se tiñeron de banderas rojigualdas y de gente ataviada con la camiseta de la selección que ayer se proclamó como la mejor del fútbol mundial.
Convocatoria
Los cánticos de «Campeones, Campeones» y el «Yo soy español» sonaron más alto que nunca. Los petardos, bocinas y cláxons fueron constantes a lo largo de la celebración. Los palmesanos no se olvidaron del héroe del Soccer City, Don Andrés Iniesta, a quien junto al mejor jugador de la Eurocopa de 2008, Xavi Hernández, les cantaron «Xavi, Iniesta, esto es una fiesta». La Plaza Juan Carlos I quedó totalmente abarrotada por la gente que ondeaba las bufandas rojigualdas sin cesar.
Los más jóvenes, igual que ‘La Roja' a ‘La Naranja', exprimieron el monumento que da nombre a la Plaza mojándose en la fuente y subiéndose a los bancos que la rodean. «Ha sido un partido complicado, he estado en tensión hasta el último momento», afirmaba Ana Ortolá.
El confeti cubría los cuerpos de personas de todas las generaciones que se reunieron en la Plaza Juan Carlos I. Hubo gente de la tercera generación que se atrevió a botar al unísono de «Bote, bote, bote holandés el que no bote». La euforia ayer en la Plaza de las Tortugas era máxima. Guillermo Morro definió el momento como «orgásmico».
La Policía Local cerró el tráfico de la Avenida Jaime III, la calle Unió y la caretera entre Plaza la Reina y la Plaça Joan Carles I.
Tras el bache ante Suiza en la autopista española hacia el cielo, ‘La Roja' ha llegado hasta el infinito y más allá. «Lo de Suiza fue un accidente. Confiaba ciegamente en esta selección que sabe ganar jugando bien y jugando mal», explicaba Rubén Fernández.
Ambiente
El pulpo Paul ha hecho pleno al 15 en el mundial. Hubo hasta un aficionado que acudió a celebrar la victoria española a la Plaza de las Tortugas con un pulpo azul de peluche. Parece ser que, definitivamente, se acepta el pulpo como animal de compañía. También hubieron seguidores que decidieron que sus perros estuvieran presentes en el acto y los ataviaron con accesorios rojos y amarillos. Las bengalas, a pesar de que estuviera prohibido su uso, no faltaron en noche más histórica del fútbol español.
A ‘La Naranja' le falló la mecánica y no consiguió arrebatar el título a una selección española que no convenció a más de uno. «Holanda ha jugado muy agresiva, a la contra como vienen haciendo casi todos los rivales de España y el partido que ha hecho España, hasta el gol de Iniesta, no me ha convencido del todo», señalaba Julen Falla.
La música estuvo presente en la celebración y gente con instrumentos como trompetas, tambores y maracas acompañaron cánticos como el «Que viva España».
Lo de ayer fue un Déjà Vu. La historia se repite y cuatro siglos después de la rendición de Breda, Holanda vuelve a rendirse al fútbol español, que toca el cielo en una noche memorable.


Incidentes en el Arenal para una jornada histórica
La fiesta no fue completa ayer noche debido a que en algunas zonas, concretamente en el Arenal, se registraron incidentes protagonizados por más de doscientos aficionados que confundieron lo que debía ser la alegría por el título con las gamberradas.
Invadieron las calles e impidieron el tráfico rodado además de volcar contenedores. La situación obligó que los efectivos de la Policía Local tuvieran que emplearse a fondo con los más violentos, lo que sin duda creó momentos de mucha tensión en las calles. Parecía más que una celebración por haber conseguido el Mundial, una batalla campal.
Las fuerzas de seguridad tuvieron que emplearse con prontitud para evitar males mayores.






El Mundo Baleares

Hasta las Tortugas gritan ¡España, España, España!
Hasta las Tortugas de la Pza Juan Carlos I lloran de alegría
Avenidas colapsadas, Jaime III abarrotada y las Tortugas tomadas por una marabunta roja que grita 'soy español, español, español'
Rojo España. La afición palmesana festeja a lo grande, como su Selección. Avenidas colapsadas. Jaime III abarrotada y plagada de banderas patrias. Como la tortilla de patatas, como el jamón serrano... los palmesanos lo gritan: "Español, español, español, soy español". Hasta las Tortugas de la Plaza Juan Carlos I lloran aún de la alegría por tener al mejor equipo del mundo.
Villa e Iniesta, los preferidos. Ahí están los cánticos, que no paran. Y las vuvuzelas truenan ya como el canto de un pajarillo feliz. La Selección, ese gol de Iniesta, se merece los empujones, los sudores, el olor a 'humanidad' que esta noche rezuma la Plaza de las Tortugas.
La cifra ya ni importa ¿10.000? ¿15.000 palmesanos invaden el centro? O más. La Policía ha cerrado el tráfico de la calle Unió y de Jaime III en un intento por controlar lo incontrolable. La afición baila y canta y canta y vuelve a cantar y a gritar que somos españoles, los mejores del mundo.


LAS GRACIAS
Gracias a estos campeones por haber hecho felices a tantos españoles y aún más amargados a muchos otros.


LA DEDICATORIA
Que la chupen, que la sigan chupando.


BANDERA Y ÁGUILA



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